ninos de cima
compañerismo en la casa

Estabilidad

Emocional

Durante su estadía en CIMA, los niños adquieren una estabilidad emocional que les permite desarrollar su confianza en sí mismo y su autoestima. Este proceso de desarrollo personal es de mayor importancia para darles la capacidad de enfrentar los retos de la vida y gestionar situaciones conflictivas de manera positiva.

  • Adquieren madurez y anhelo de superarse y de salir adelante.
  • También en CIMA los niños desarrollan disciplina, higiene de vida y reestructuran su estilo de vida.
  • Aprenden los valores del trabajo, del esfuerzo, del respeto a los demás y de las normas de convivencia y el sentido de la responsabilidad.
  • Asimismo, desarrollan las habilidades sociales necesarias para lograr una reinserción exitosa en la sociedad.

Por fin, CIMA les prepara para el futuro, brindándoles apoyo para retomar y terminar su escolaridad y también una capacitación técnica que les permite adquirir los conocimientos básicos para desarrollarse en forma autónoma en su vida adulta.

A lo largo de sus 30 años de trabajo, CIMA ha acogido alrededor de 2 700 niños, de los cuales se calcula que el 70% ha salido adelante, logrando con éxito su reinserción familiar y social, y el 30% ha recaído después del egreso, a menudo debido a una salida anticipada en contra de la voluntad del equipo

Aprendizajes y

Reflexiones

  • Los niños encuentran en CIMA un espacio de afecto y de amor que cubre el vacío afectivo que a veces existe en su hogar. El equipo trata de desarrollar relaciones de padres a hijos con los niños para que poco a poco se sientan en confianza y consideren a CIMA como un hogar y no como una institución. En CIMA son escuchados, reciben atención y consejos, sienten que son importantes. Esta relación de afecto constituye un elemento clave en el proceso de rehabilitación, dado que para algunos niños es la primera vez que ven adultos esforzarse y preocuparse por ellos.
  • Este amor es incondicional. Los niños son aceptados y queridos tales como son. No pueden ser expulsados de la casa hogar por haber tenido un mal comportamiento. Sin embargo eso no implica en ninguna forma debilitad, falta de exigencia de parte de los educadores o carencia de disciplina. De lo contrario, entender bien las necesidades del niño significa ofrecerle un marco de seguridad, de límites y de disciplina que tanto necesita para volver a encontrarse consigo mismo.
  • Los talleres contribuyen mucho al proceso de desarrollo personal, permitiendo a los niños valorizar sus habilidades, desarrollar sus talentos, darse cuenta de que son capaces de hacer cosas positivas. La variedad de talleres constituye una de las originalidades de la metodología de CIMA que se encuentra en pocos otros hogares.
  • Este largo proceso de fortalecimiento psicológico tiene como objetivo transformar el niño en agente de su propio cambio. Es necesario que el niño se de cuenta que debe ser capaz de encontrar en él mismo los recursos necesarios para salir adelante y para enfrentarse con un entorno familiar y social que seguirá siendo disfuncional.
  • En las entrevistas con los niños, las familias y los voluntarios sale de manera recurrente el régimen semiabierto del hogar como un factor importante que les ha atraído. La ausencia de un portón y una pared en la entrada contribuye a crear un ambiente familiar.
  • El funcionamiento en grupo y el compañerismo son elementos importantes del modelo de CIMA que favorecen la rehabilitación. El niño está integrado en un grupo y participa activamente en su buen funcionamiento. Toma consciencia de las posibilidades de cambio que tiene, viendo a los demás avanzando y saliendo adelante. Los niños ejercen una influencia positiva los unos sobre los otros. La cohesión del grupo es importante y varios niños mantienen un contacto entre ellos cuando egresan de CIMA.
  • Sin el compromiso y la vocación de los profesionales que conforman el equipo de CIMA nada sería posible. Con pocos recursos y muchas ganas se logra hacer mucho. Cabe resaltar que varios ex residentes de CIMA ahora trabajan en CIMA como profesores, tutores o ayudan como voluntarios. Lo explican como un agradecimiento de lo que les ha aportado CIMA y el deseo de devolver la ayuda que recibieron a niños que tienen la misma trayectoria que ellos.
  • Desde el inicio y gracias a la voluntad de su fundador, CIMA se ha construido una red de apoyo internacional conformada por personas naturales, asociaciones y fundaciones. Siguen algunos ejemplos de creación de asociaciones por ex voluntarios y voluntarias de CIMA. Esta capacidad de CIMA de generar un compromiso sostenible en el tiempo de los voluntarios y la creación de iniciativas de apoyo constituye una fortaleza que le permite seguir desarrollándose a pesar de la falta preocupante de recursos económicos.
  • Potenciar la relación con la familia es de mayor importancia. CIMA no suple la familia. El objetivo final es la reinserción del niño en su entorno familiar. Las visitas a las familias son muy importantes porque permiten a los niños de mantener el contacto. También el equipo de CIMA siempre busca establecer vínculos con las madres y los padres u otros familiares con el fin de que no se liberen de sus responsabilidades parentales.
  • Fortalecer el trabajo de seguimiento social a las familias y desarrollar paralelamente un trabajo de sensibilización y de capacitación para lograr cambios en los patrones de educación.
  • Fortalecer el trabajo terapéutico individual. Algunos niños sufren de traumas psicológicos fuertes y necesitan una atención adecuada. El riesgo de recaída después de CIMA es mucho más fuerte para niños que no han logrado superar sus traumas.
  • Fortalecer la preparación del egreso y de la vida a fuera de CIMA. De hecho la institucionalización de los jóvenes genera una perdida de independencia. Viviendo en albergue desde varios meses o años, tienden a perder su autonomía. Por ejemplo tienen dificultades para manejar el dinero o no están acostumbrados a tomar decisiones solos. Existen pocos programas complementarios a CIMA que proponen un acompañamiento social a los jóvenes recién egresados. Para los jóvenes que no se benefician con este tipo de programas a veces la independización puede ser difícil y pone en riesgo el proceso de rehabilitación.